Las sectas, según Juan Pablo II: no una amenaza, sino un desafío para la Iglesia

Las sectas, según Juan Pablo II: no una amenaza, sino un desafío para la Iglesia

En el marco de la Conferencia Internacional CESNUR 2012, organizada por el Centro de Estudios de las Nuevas Religiones (CESNUR), y que se ha celebrado la semana pasada en El Jadida (Marruecos), Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), ha presentado el pasado 20 de septiembre una ponencia con el título “Las sectas en el magisterio de Juan Pablo II”. La temática global del congreso es “Religión en un contexto globalizado: el Mediterráneo y el mundo”.

El ponente, uno de los siete españoles que participan en la Conferencia junto a otros 80 expertos y estudiosos de todo el mundo, ha formado parte de la sesión denominada “Movimientos religiosos, religión mayoritaria y sociedad: perspectivas y controversias”, y ha sido presentado a los asistentes a la sesión por el sociólogo canadiense Alain Bouchard, que ha sido presidente de la Sociedad de Québec para el Estudio de la Religión.

En su intervención, Santamaría ha comenzado explicando al auditorio la clasificación de los textos del magisterio del beato Juan Pablo II (pontífice entre 1978 y 2005), según la jerarquía de los documentos eclesiales. Aunque la mayor parte de las veces se trata de referencias breves al fenómeno de las sectas, son ya 48 los documentos escritos o pronunciados por el Papa polaco que ha podido recoger el ponente en varios idiomas, entre los años 1980 y 2004. Incluyen la encíclica Redemptoris Missio y varias exhortaciones apostólicas postsinodales, además de un documento monográfico sobre el tema: el Mensaje para la Jornada Mundial de las Migraciones de 1990.

Iberoamérica, el corazón del problema

Después de estas aclaraciones metodológicas, el sacerdote español, miembro de la RIES, ha subrayado que Iberoamérica era, para Juan Pablo II, “el corazón del problema”, y que la mirada del obispo de Roma se detuvo sobre todo en el proselitismo y el fanatismo, que hacían “preocupante para los obispos y para el mismo pontífice el éxodo continuo de fieles católicos hacia el ámbito de las sectas”.

Además, Juan Pablo II no vaciló en señalar la ayuda de Norteamérica que recibían muchos de estos grupos sectarios para socavar el alma católica de las naciones latinoamericanas “en una suerte de nuevo colonialismo cultural y espiritual”. En todas las alusiones a esta preocupación, Santamaría vislumbra el eco de lo señalado por los obispos iberoamericanos en sus informes enviados en los años 80 y 90 a la Santa Sede.

Del análisis a la autocrítica

En un tercer momento de su ponencia, Luis Santamaría detalló de forma resumida los núcleos temáticos del tratamiento del fenómeno de las sectas en el magisterio papal de Karol Wojtyla. Entre otros elementos, destacó el estudio paralelo del secularismo y las sectas, la crítica del proselitismo, la búsqueda de trascendencia por parte del hombre, las necesidades y carencias humanas, el desafío de la nueva religiosidad o los obstáculos para el ecumenismo.

Acto seguido, y para concluir la ponencia, el ponente expuso qué es lo que el fenómeno de las sectas tiene que enseñar a la Iglesia católica, según Juan Pablo II, para quien “las sectas son, más que un problema o una amenaza, un desafío pastoral a la Iglesia”. No son positivos ni el lamento ni la condena, sino que es necesario cuestionarse: “¿Por qué hay católicos que abandonan la comunidad eclesial para pasar a formar parte de las sectas? ¿Por qué éstas, y la nueva religiosidad, siguen teniendo un cierto éxito en un mundo al que, en su mayoría, ha llegado la labor evangelizadora de la Iglesia? ¿Qué defectos y carencias de la vida de la Iglesia son puestos de manifiesto por la acción de las sectas?”.

Algunas respuestas a estos serios interrogantes fueron expuestas con claridad y valentía por Juan Pablo II, y Santamaría sintetizó así su aportación: la necesidad de una mejor formación religiosa y catequesis, una experiencia integral de la fe que conjugue lo espiritual y lo social, el cuidado y promoción de la religiosidad popular, fomentar el espíritu apostólico y un sano liderazgo, crecer en comunión y eclesialidad, tener las puertas abiertas en unas comunidades donde se vivan la acogida y el amor, dar un buen testimonio ecuménico y, como síntesis, la nueva evangelización.

La Conferencia Internacional CESNUR 2012 concluyó el 22 de septiembre bajo los auspicios de este centro italiano junto con la Universidad Chouaîb Doukkali de El Jadida y la Sociedad Internacional para el Estudio de las Nuevas Religiones. La ponencia de Luis Santamaría, al igual que el resto, será publicada en inglés próximamente en la web del CESNUR.



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