Influencia

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En Texas todo el mundo habla del catolicismo “romano”.  Un cajero de la enorme tienda de comida HEB, lo mismo que un dependiente de la enorme librería llamada Barnes & Noble.  Los dos me felicitaron; uno porque llevaba una Rosca de Reyes para compartir con mi familia el día 5 de enero; el otro porque llevaba un libro de espiritualidad católica.  Uno me dijo que debía mejorar su español –identificando la Rosca con el catolicismo—y el otro que debía mejorar su espiritualidad –porque había sido educado en una preparatoria católica.

No es gratuito.  El Papa Francisco ha hecho un trabajo estupendo.  Tanto así que se dio un diálogo curiosísimo entre senadores demócratas, antes de que el Congreso de Estados Unidos se fuera de receso por la celebraciones navideñas y de fin de año.  El líder de la mayoría, Harry Reid, exhortó a sus colegas para que hicieran frente al tema de la inequidad de los ingresos entre la población.  El senador Bernard Sanders, de Vermont, apoyó la moción diciendo: “tenemos un fuerte aliado de nuestro lado en este tema… el Papa”.  El senador católico (Illinois), Richard J. Durbin festejó la situación: “¡Bernie, estás citando a mi Papa; eso es muy bueno!”.  ¿La razón?  Reid es mormón y Sanders es judío.

Quien da esta nota es el ultra liberal periódico The New York Times.  Y la explica diciendo: “Más allá de esta discusión interreligiosa, el comentario (de Sanders) pone al descubierto una enorme verdad: alejado 4 mil 500 millas al este (del Congreso), en El Vaticano, el Papa Francisco, que ha cautivado al mundo con su mensaje de justicia económica y tolerancia, se ha convertido en una presencia constante en el debate político de Washington”.  Y de todo el mundo.  A Dios gracias.



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