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El papa Francisco y México

Con ocasión de su visita Ad Limina Apostolorum, los obispos de México presentaron al papa Francisco, el lunes 19 de mayo, un bosquejo de la realidad que guarda nuestro país, que no deja de ser de una profunda tristeza lamentable. Expresándose a nombre de todos los obispos de México, el cardenal José Francisco Robles Ortega -arzobispo de Guadalajara y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano- resaltó, entre otras realidades terribles de las que es víctima México, las siguientes:

-Pobreza: “Somos un pueblo que, juntamente con nuestras autoridades civiles, busca darse las estructuras adecuadas para un desarrollo justo y sustentable para todos. Sin embargo, por el momento, vivimos una extendida y endémica pobreza en un gran sector de la población, con todo lo que esto conlleva: ignorancia, enfermedades, abandono del campo y emigración a la ciudad y al vecino país del norte”.

-Migración: “No sólo nuestra población emigra, muchos hermanos, sobre todo centroamericanos pretenden cruzar nuestro país para llegar a los Estados Unidos y, tenemos que reconocer, son víctimas de atracos, extorsión, violaciones y muerte que enluta a tantos hogares”.

-Narcotráfico: “Padecemos, de años, la presencia y actividad del negocio del narcotráfico, fenómeno globalizado y complejo, que ha causado profunda división, muchas muertes, daños a la salud física de la juventud y a la salud moral de las familias; ha sido causa, además, de la ruptura del tejido social”.

-Aborto: “Se ha ido enseñoreando la cultura de la muerte, manifestada en una falta de respeto a la sacralidad de la misma vida; no sólo en las muertes violentas y crueles del crimen organizado, sino también en la mentalidad abortista de algunos sectores, muchas veces impulsada por políticas de agenda que atentan contra nuestra conciencia, la soberanía de nuestra nación y directamente contra el santuario de la vida, la familia”.

-Sociedad dividida: “Somos un pueblo que ama la convivencia, que practica la solidaridad y la hospitalidad. Sin embargo, tenemos que reconocer hondas divisiones en algunos sectores de la sociedad, provocadas muchas veces por intereses de partidos políticos y grupos de poder que no buscan el bien común sino su propio beneficio”.

-Decadencia moral: “No cabe duda, a la base de estas obscuras realidades está la arraigada cultura de la corrupción, la impunidad y la ambición desmedida. La ausencia, muchas veces, de la cultura de la legalidad, del compromiso social y de la corresponsabilidad ciudadana; al mismo tiempo se percibe una pérdida de la conciencia de la moralidad de los actos y las omisiones, en fin, la realidad del pecado”.

-Impostura religiosa: “Ante estos desafíos y otros que no he mencionado porque miran a nuestro ámbito intraeclesial y que cada Señor Obispo reporta en su informe; a manera de ejemplo menciono solamente el avance de grupos religiosos o pseudoreligiosos; abandono e indiferencia de tantos bautizados católicos, acentuada ignorancia religiosa; ausencia del compromiso de muchos laicos en las realidades temporales; desconocimiento y falta de aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Por su parte, y en respuesta a los obispos, y al Pueblo de México, el papa Francisco entregó profundas muestras de acompañamiento y cercanía y expresó, entre otras, las siguientes palabras:

-Maternal protección: “Santa María de Guadalupe, Patrona de toda América, en más de una oportunidad, con ternura de Madre, ha contribuido a la reconciliación y a la liberación integral del pueblo mexicano, no con la espada y a la fuerza, sino con el amor y la fe”.

-Valor y concordia: “En la actualidad, las múltiples violencias que afligen a la sociedad mexicana, particularmente a los jóvenes, constituyen un renovado llamamiento a promover este espíritu de concordia a través de la cultura del encuentro, del diálogo y de la paz”.

-El Papa lo sabe: “Conozco sus desvelos por los más necesitados, por quienes carecen de recursos, los desempleados, los que trabajan en condiciones infrahumanas, los que no tienen acceso a los servicios sociales, los migrantes en busca de mejores condiciones de vida, los campesinos… Sé de su preocupación por las víctimas del narcotráfico y por los grupos sociales más vulnerables, y del compromiso por la defensa de los derechos humanos y el desarrollo integral de la persona”.

-Saludos y oraciones: “Antes de despedirme, les ruego que lleven mi saludo al pueblo mexicano. Pidan a sus fieles que recen por mí, pues lo necesito. Y también les pido que le lleven un saludo mío, saludo de hijo, a la Madre de Guadalupe. Que Ella, Estrella de la nueva evangelización, los cuide y los guíe a todos hacia su divino Hijo. Con el deseo de que la alegría de Cristo Resucitado ilumine sus corazones, les imparto la Bendición Apostólica”.

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