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El Rostro de la Misericordia

Con la Bula de convocatoria al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, titulada Misericordiae Vultus, publicada el 11 de abril, el papa Francisco ha convocado a la celebración del Año Santo de la Misericordia. El siguiente texto es un breve resúmen del contenido de sus 25 puntos:

1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. Con su palabra, sus gestos y toda su persona revela la misericordia de Dios.

2. Tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es condición para nuestra salvación.

3. El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015. Tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. Será una Puerta de la Misericordia. El domingo siguiente se abrirá la Puerta Santa en la Basílica de San Juan de Letrán. Sucesivamente, en las otras Basílicas Papales. Para el mismo domingo establezco que en cada Catedral o en una iglesia de significado especial se abra por todo el Año Santo una idéntica Puerta de la Misericordia.

4. Atravesaremos la Puerta Santa, en la plena confianza de sabernos acompañados por la fuerza del Señor Resucitado.

5. El Año jubilar se concluirá en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016.

6. la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor.

7. Incorporemos este estribillo en nuestra oración de alabanza cotidiana: “Eterna es su misericordia”.

8. Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia.

9. Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia.

10. Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón.

11. La misericordia está dictada por el amor al hombre, a todo lo que es humano.

12. Dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería encontrar un oasis de misericordia.

13. Es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida.

14. Atravesando la Puerta Santa nos dejaremos abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros. “Misericordiosos como el Padre” es el lema del Año Santo.

15. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.

16. Un año de gracia: es esto lo que el Señor anuncia y lo que deseamos vivir. Este Año Santo lleva consigo la riqueza de la misión de Jesús.

17. El sacramento de la Reconciliación nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia.

18. Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar “Misioneros de la Misericordia”. Serán sacerdotes a los cuales daré autoridad de perdonar los pecados reservados a la Sede Apostólica.

19. ¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Basta solamente que acojan la llamada a la conversión.

20. La justicia de Dios se convierte en liberación para cuantos están oprimidos por la esclavitud del pecado y sus consecuencias. La justicia de Dios es su perdón.

21. Dios va más allá de la justicia con la misericordia y el perdón. Esto no significa restarle valor a la justicia o hacerla superflua.

22. El Jubileo lleva también consigo la referencia a la Indulgencia. Vivamos intensamente el Jubileo pidiendo al Padre el perdón de los pecados y la dispensación de su indulgencia misericordiosa.

23. La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia; nos relaciona con el judaísmo y el islam, que la consideran uno de los atributos más calificativos de Dios. Este Año Jubilar vivido en la misericordia puede favorecer el encuentro con las religiones.

24. El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Nuestra plegaria se extienda también a la grande apóstol de la misericordia, santa Faustina Kowalska.

25. Que en este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, soporte, ayuda y amor.