La Iglesia le responde al Presidente de México

La Iglesia le responde al Presidente de México

El 17 de mayo, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, firmó dos iniciativas de reforma para reconocer la unión entre personas homosexuales, dos hombres o dos mujeres entre sí, bajo el apelativo de “matrimonio igualitario”. Una de sus reformas consiste en modificar la Constitución en su artículo cuarto para mencionar que todo matrimonio debe ser avalado por el Estado y que ahora podrán casarse homosexuales y lesbianas en todo el país.

La respuesta de la sociedad -de rechazo total- fue contundente y masiva. El tema estuvo presente en los medios de comunicación diariamente por más de un mes. Varios legisladores se opusieron y algunos secretarios de Estado también. Las iglesias cristianas protestantes convocaron a manifestaciones multitudinarias para mostrar su desprecio a tales iniciativas. Faltaba la Iglesia católica de Roma…

Finalmente, y de manera firme, la Comisión Episcopal para la Familia, Adolescentes, Jóvenes, Laicos y Vida, de la Conferencia del Episcopado Mexicano, envió una carta, tanto valerosa como valiosa por su contenido, a todos los obispos de México solicitando su apoyo a las muchas iniciativas de la Sociedad civil de repudio a la propuesta presidencial que ya es considerada como aberrante. El documento, de fecha 12 de agosto, que lleva por asunto Respaldo al Frente Nacional por la Familia, comienza por exponer el asunto: “El Consejo de Presidencia y los Obispos de la Comisión Episcopal de Familia, Adolescentes, Jóvenes, Laicos y Vida, le compartimos estas reflexiones e informamos de algunas actividades, en torno a la propuesta del llamado matrimonio igualitario, que se presenta sólo como una parte de una serie de propuestas legislativas con amplio espectro, unas ya aprobadas y otras en proceso y con consecuencias de  un profundo cambio antropológico”.

En seguida, los obispos presentan las razones del rechazo a las iniciativas presidenciales: “La irrupción de la mentalidad de ideología de género se mueve con una bandera de aceptación, al promover el valor de la diversidad y la no discriminación; pero lo hace con criterios de verdadera ideología, pues niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer, presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio es algo que favorece a la sociedad. Ocurre lo contrario: perjudica la maduración de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el desarrollo ético de las ciudades y de los pueblos. Las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo no pueden equipararse sin más al matrimonio. Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio con el fin de no contradecir la sensibilidad actual, para estar a la moda, o por sentimientos de inferioridad frente al descalabro moral y humano. Nos cabe un esfuerzo más responsable y generoso, que consiste en presentar las razones y las motivaciones para optar por el matrimonio y la familia”.

Hacia la parte final del documento, los obispos de México convocan a dos movilizaciones sociales, una en todo el país y otra en la ciudad de México: “En este contexto respaldamos y animamos la coalición de grupos que se ha constituido, llamada Frente Nacional por la Familia, y que está convocando y organizando dos marchas o concentraciones masivas para expresar que: “el futuro de la humanidad se fragua en el matrimonio y la familia natural”. La primera para el próximo sábado 10 de septiembre en cada uno de los Estados y ciudades grandes; la segunda, el sábado 24 de septiembre en la ciudad de México y con un sentido nacional. Considere, Su Eminencia/Excelencia, de qué forma en la respectiva Diócesis/Arquidiócesis se pudiera hacer el respaldo mediante la Comisión Diocesana de Familia, así como desde las parroquias, para animar y promover la participación entusiasta y creativa de todas las personas, familias y grupos a estas marchas-concentraciones, con la posibilidad de implementar alguna forma de seguimiento-colaboración para otros procesos y eventos con los participantes. También se puede organizar y animar a participar en otras iniciativas de tipo cultural, académico, legislativo y social. De esta manera, en la coyuntura actual de nuestra patria y a nivel internacional, es trascendental compartir, respaldar y dar resonancia social a nuestra convicción en bien del matrimonio, la familia y la vida”.

A este desprestigiado gobierno le faltaban el rechazo y el reclamo formal de la Iglesia, que era previsible, pues el Pueblo mexicano es creyente y católico en su mayoría. ¿Quién le dijo al presidente de México que esto es lo que el país necesitaba…? Ahora tendrá que dar marcha atrás, no tiene alternativa, pues es Presidente, no Dictador de frivolidades.

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