Cómo las sectas están captando adeptos a través de Internet y las redes sociales

Cómo las sectas están captando adeptos a través de Internet y las redes sociales

Del 25 al 27 de mayo la ciudad de Sevilla ha acogido el X Congreso (Inter) Nacional de Psicología Jurídica y Forense, en el que ha participado la joven española Alejandra Sánchez Acosta, licenciada en Psicología que actualmente realiza su tesis doctoral sobre la acción de las sectas en el ciberespacio. De hecho, su intervención en el congreso ha llevado por título “Captación en el medio digital. Uso de técnicas de persuasión en sectas”.

Hemos querido saber a qué conclusiones está llegando en su investigación, por medio de esta entrevista que le ha realizado Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). La reproducimos a continuación tal como ha sido publicada en el portal Aleteia.

– ¿Cómo usan las sectas Internet? ¿Se trata de un simple escaparate publicitario, o es algo más?

– Internet, sin duda, ha cambiado nuestro modo de entender la sociedad, las relaciones, las comunicaciones,… Este tipo de grupos son expertos en amoldarse a los cambios sociales, es su modo de sobrevivir y lo hacen con verdadera eficacia. Por esto, han encontrado en internet no sólo un escaparate publicitario en el que mostrar una cara amable y muy elaborada de su organización, doctrina y líder, sino que han encontrado un modo de captación a coste cero y con el que entablar contacto con un número infinito de posibles nuevos adeptos.

Páginas web, redes sociales, foros, canales de vídeo,… podemos encontrar presencia de estos grupos en todos los formatos posibles. Sí es cierto que con más o menos sofisticación pero, sin duda, no podemos reducir su presencia en internet a un mero “panfleto informativo digital”, ya que no sólo vierten una información, como digo, filtrada de sus propósitos, sino que además podemos ver cómo utilizan técnicas propias de persuasión que habíamos visto en el “tú a tú”. Observamos cómo también hay muchos ejemplos de estas técnicas en este medio digital.

– ¿Una persona puede ser captada por una secta a través del ordenador o del teléfono móvil?

– Por supuesto, hoy nos movemos en una sociedad digital, interactuamos casi más en el mundo digital que en el físico, nos comunicamos por mensajería instantánea, buscamos información en buscadores de la red,… Sería impensable asumir que este tipo de grupos no son conocedores de estos nuevos modos de interacción y han sabido amoldarse a ellos.

Como decía, podemos encontrar estos grupos en cualquier formato digital que imaginemos y en muchas ocasiones, no será necesario ni siquiera salir a buscarlo: a través de la aceptación de las cookies y nuestras búsquedas, internet se encargará de mostrarnos los grupos que pueden dar una respuesta a nuestras inquietudes. De hecho, por mi investigación y las búsquedas que realizo, cuento con invitaciones diarias a unirme a diferentes grupos según mi zona geográfica, pudiendo contactar con ellos a través de Facebook, conocerlos más a través de su web…

Es más, en España contamos, tristemente, con un reciente caso de captación a través de redes sociales, como es el caso de Patricia, una joven de Elche que siendo menor de edad comenzó a tener contacto con una secta gnóstica peruana, de manera que al cumplir 18 años huyó de su casa para unirse a ellos.

– En el trabajo que has presentado en el congreso hablas de diversas técnicas de control del entorno cotidiano, de manipulación emocional, de control de la percepción y de la cognición, de alteración de estados de conciencia… ¿has constatado el uso de todos estos mecanismos en las páginas de Internet de las sectas?

– Efectivamente. Todas estas técnicas que mencionas es habitual que estos grupos las utilicen en su proceso de captación y adoctrinamiento en el “tú a tú”, pero he observado que, al igual que en el contacto real, en sus páginas web podemos encontrar indicios del uso de estas técnicas.

Podemos ver cómo estas páginas se cargan de términos propios, sólo comprensibles desde el grupo y que aumentan la identificación con el mismo; cómo siempre guardan un espacio para ensalzar la figura del fundador, creando así nuevos referentes de autoridad; numerosas invitaciones a llevar a cabo seminarios, cursos… en entornos aislados, o incluso convivir en comunas; o podemos encontrar vídeos que nos inician en el uso de técnicas meditativas o en el canto de mantras mientras vemos la televisión, técnicas que utilizan estas sectas como métodos de detención del pensamiento, entre otros propósitos.

– Dando un paso más… ¿es posible el adoctrinamiento a través de las nuevas tecnologías de la persona que ha sido captada? ¿No es necesario que se dé la pertenencia real a un grupo o la participación en un lugar físico concreto?

– Bueno, éste es un tema bastante controvertido y muy desconocido. Como sabemos, no contamos con un único tipo de grupo sectario: encontramos grupos de carácter religioso, psicoterapéutico,… y creo que la respuesta a esta pregunta está en función de a qué grupo nos estemos refiriendo.

Así, considero que, de un modo general, internet es un método muy eficaz para el proceso de captación, mientras que el proceso de adoctrinamiento, en algunos grupos podrá hacerse a través de internet, redes sociales… donde compartir experiencias con otros miembros, donde compartir inquietudes… es probable que otros grupos, por sus doctrinas o características requieran de un contacto más personal o la participación en un lugar concreto. Sin embargo, como comento, es un tema del que creo que nos queda mucho por investigar y que sería muy interesante profundizar en el mismo.

– Por lo que vas constatando, ¿las sectas están más cerca de su público potencial gracias a internet?

– Por supuesto, internet nos pone al alcance de la mano cualquier producto que queramos consumir y los grupos sectarios no son ajenos a ello. Cualquier persona que tenga ciertas inquietudes y un ordenador podrá buscar respuestas y, por desgracia, en ocasiones hay quien cree encontrarlas en este tipo de grupos de manipulación. Y viceversa, los grupos saben cómo manejar las redes sociales, cómo posicionarse en internet y qué imagen quieren dar sobre sí mismos.

– Ante todo este panorama, ¿qué podemos hacer? ¿Qué herramientas de detección y prevención pueden ponerse en marcha?

– En primer lugar, creo que debemos pasar por aumentar el conocimiento sobre el tema en cuestión, de un modo especializado y no sólo mediatizado. La información que la sociedad, en general, recibe sobre estos temas es una información bastante sesgada por el filtro de los mass media. Es cierto que permite visibilizar un fenómeno muy desconocido, pero la imagen mostrada hace pensar a la población que eso es algo que les pasa a unos pocos; sin embargo, cualquiera estamos expuestos a caer en las redes de este tipo de grupos si no contamos con herramientas para identificarlos.

En el tema de la detección, este conocimiento es fundamental, tanto por parte de la sociedad en general como de los profesionales implicados en la lucha contra este fenómeno, desde las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado hasta profesionales de la psicología, ámbito judicial… Sin un conocimiento certero, sin una especialización, sobre cómo funcionan, cuál es el proceso por el que pasan víctimas y familiares,… luchar contra ello será imposible. Ahora bien, el primer paso pasa por la intención de las instituciones de derivar recursos que permitan esta especialización y aumento del conocimiento.

Respecto a la prevención, como comentaba anteriormente, es necesario emitir una información no sesgada, que se entienda el proceso de captación que llevan a cabo, para poder estar alerta. Pero en este tema, creo que es fundamental que se comience a educar a los menores en el conocimiento de que estos grupos existen, están más cerca de lo que creen y se interesan por ellos. Cómo identificarlos, en el mundo digital y en el mundo físico, es fundamental para no caer en ellos en un momento vital en el que cualquier respuesta que calme esa constante duda por encontrar su sitio será bienvenida.



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