Jubilo  Teresiano

Jubilo Teresiano

La Orden del Carmelo Teresiano iniciaremos el próximo 15 DE OCTUBRE, el año jubilar con motivo del V Centenario del nacimiento de Nuestra Fundadora, Teresa de Jesús. Deseamos compartir con ustedes algunos rasgos de ella,   durante este tiempo, puesto que es un tiempo de gracia para nosotras y para la Iglesia entera. Ella nos ha enseñado con sus escritos y experiencia el proceso de la vida de conversión hacia Dios, por medio de la oración. Sus escritos se actualizan en medio de la realidad que vivimos en este tiempo.   Comenzamos contando quien es Teresa de Jesús:

Teresa de Cepeda y de Ahumada nace el 28 de marzo de 1515 en Ávila, España. Nace de unos padres virtuosos y temerosos de Dios.   De su Padre recuerda su afición a leer buenos libros, hombre de gran verdad. Su Madre enseña a sus hijos a rezar y a ser devotos de Nuestra Señora. Tenía muchas virtudes, grandísima honestidad. La enfermedad y los trabajos cortaron su vida en plena juventud 33 ó 34 años.   Cuando muere su madre, contando ella catorce años, se confía con muchas lágrimas a los cuidados maternales de la Virgen María.

A los 6 o 7 años huye con su hermano Rodrigo a la casa paterna para emular los martirios que leían en las vidas de los santos. Dice ella: “Concertábamos irnos a tierras de moros, pidiendo por amor de Dios, que allá nos descabezasen”.

La vida de la joven Teresa llegó a preocupar a su padre. Y a mediados de 1531, contando 16 años, es internada en el Monasterio agustino de Santa María de Gracia. Allí se produce una pronta recuperación espiritual. La buena compañía de una monja del pensionado fue determinante en el proceso de rápida recuperación espiritual: “ Estuve año y medio en este monasterio harto mejorada”. Una gran enfermedad le hace tornar a casa de su padre. Apenas recuperada, viaja a la casa de su hermana mayor, en el camino se detiene unos días en casa de su tío paterno, ahí queda amiga de buenos libros y comienza a inclinarse hacia la vida religiosa.   Leyendo las cartas de San Jerónimo se decide a comunicar a su padre el propósito de ingresar en la Encarnación.   Como no logra convencerle, huye de la casa paterna el 2 de noviembre de 1535; tiene 20 años dice: “cuando salí de casa de mi padre, no creo será más el sentimiento cuando me muera; porque me parece cada hueso se me apartaba por si”.

En este convento de la Encarnación extramuros de su Ciudad natal, vivirá 27 años. Hasta que en 1562, fecha en que inicia una nueva forma de vida contemplativa, con la fundación del nuevo monasterio de San José en Ávila, emprende su aventura fundacional.     De aquí a su muerte transcurren 20 años exactos, los más ricos bajo todos los aspectos de Teresa de Jesús: fundadora, escritora, años de plenitud y de desbordamiento, de riquísimas experiencias místicas y de extenuante actividad, como escritora y como fundadora. Muere en 4 de Octubre de 1582.

En síntesis:     Periodo ascético

  • 1515-1531,   primeros fervores y crisis de adolescencia;
  • 1531-1543,   forcejeos y alternativas
  • 1543-1554, lucha y conversión definitiva. Más de 20 años de valientes “determinaciones”, lucha por la fidelidad. Pero fracasos. “sombra de muerte” le parecerá su vida.   O vida que ella vive y no Dios: “la vida de hasta aquí era mía”.

Periodo místico

  • 1554-1562,   ingreso en la vida mística y unión con Cristo;
  • 1562-1572,   abundantes gracias místicas que la preparan, purificándola, a la plenitud de encuentro;
  • 1572-1582, consumación. Comunión plena.   28 años de ascendente comunión y desbordamiento vital. La define certeramente: “ La [vida] que he vivido desde que comencé a declarar estas cosas de oración, es que vivía Dios en mí.   A estos años se refiere cuando escribe: “ hasta que pro su bondad [Dios] lo puso todo, ya verá v.m. que no ha habido en mí caer y levantar”


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