Francisco denuncia genocidio de cristianos

Francisco denuncia genocidio de cristianos

El papa Francisco estuvo en Turquía del 28 al 30 de noviembre para celebrar, junto con el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, la fiesta de San Andrés Apóstol, patrono de la Iglesia de Constantinopla. Juntos renovaron el compromiso mutuo de proseguir el camino hacia el restablecimiento de la plena comunión entre católicos y ortodoxos y firmaron una declaración común que representa una etapa significativa de ese camino.

Pero Francisco quiso ir más allá del encuentro ecuménico y aprovechó esta providencial ocasión para alzar la voz con fuerza y denunciar, en repetidas ocasiones, la violencia barbárica a la que están siendo sometidos los cristianos en Irak y Siria por grupos terroristas, especialmente el Estado Islámico, un califato autoproclamado. En seguida, un resumen de las palabras del Santo Padre durante sus intervenciones:

-El viernes, durante el Encuentro con Autoridades, en Ankara: “Estamos siendo todavía testigos de graves conflictos. En Siria y en Irak, en particular, la violencia terrorista no da indicios de aplacarse. Se constata la violación de las leyes humanitarias más básicas contra presos y grupos étnicos enteros; ha habido, y sigue habiendo, graves persecuciones contra grupos minoritarios, especialmente los cristianos y los yazidíes: cientos de miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y su patria para poder salvar su vida y permanecer fieles a sus creencias… No se puede permanecer en la indiferencia ante lo que ha provocado estas tragedias. Reiterando que es lícito detener al agresor injusto, aunque respetando siempre el derecho internacional, quiero recordar también que no podemos confiar la resolución del problema a la mera respuesta militar”.

-El mismo viernes, en su Visita al Presidente de Asuntos Religiosos, en Ankara: “La situación en el Medio Oriente es verdaderamente trágica, especialmente en Irak y Siria. Todos sufren las consecuencias de los conflictos y la situación humanitaria es angustiosa. Pienso en tantos niños, en el sufrimiento de muchas madres, en los ancianos, los desplazados y refugiados, en la violencia de todo tipo. Es particularmente preocupante que, sobre todo a causa de un grupo extremista y fundamentalista, enteras comunidades, especialmente cristianas y yazidíes, hayan sufrido y sigan sufriendo violencia inhumana a causa de su identidad étnica y religiosa. Se les ha sacado a la fuerza de sus hogares, tuvieron que abandonar todo para salvar sus vidas y no renegar de la fe. La violencia ha llegado también a edificios sagrados, monumentos, símbolos religiosos y al patrimonio cultural, como queriendo borrar toda huella, toda memoria del otro”.

-El domingo, en la Declaración Conjunta, en Estambul: “Nosotros, el Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, expresamos nuestra profunda gratitud a Dios por el don de este nuevo encuentro… …Expresamos nuestra preocupación común por la situación actual en Irak, Siria y todo el Medio Oriente. Estamos unidos en el deseo de paz y estabilidad, y en la voluntad de promover la resolución de los conflictos mediante el diálogo y la reconciliación. Si bien reconocemos los esfuerzos realizados para ofrecer ayuda a la región, hacemos al mismo tiempo un llamamiento a todos los que tienen responsabilidad en el destino de los pueblos para que intensifiquen su compromiso con las comunidades que sufren, y puedan, incluidas las cristianas, permanecer en su tierra nativa. No podemos resignarnos a un Medio Oriente sin cristianos, que han profesado allí el nombre de Jesús durante dos mil años. Muchos de nuestros hermanos y hermanas están siendo perseguidos y se han visto forzados con violencia a dejar sus hogares. Parece que se haya perdido hasta el valor de la vida humana, y que la persona humana ya no tenga importancia y pueda ser sacrificada a otros intereses”.

-El mismo domingo, en su Encuentro con jóvenes refugiados asistidos por los Salesianos, en la Catedral del Espíritu Santo, en Estambul: “He deseado mucho este encuentro con ustedes. Hubiera querido encontrarme también con otros refugiados, pero no ha sido posible hacer de otra manera. Ustedes vienen de Turquía, Siria, Irak, y de otros países del Medio Oriente y de África. Están aquí en representación de cientos de otros jóvenes, muchos de ellos refugiados y desplazados, asistidos cotidianamente por los Salesianos. Quiero expresar mi participación en su sufrimiento y espero que mi visita, con la gracia del Señor, pueda darles un poco de consuelo en su difícil situación. Esta es la triste consecuencia de conflictos exasperados y de la guerra, que siempre es un mal y nunca es la solución de los problemas, sino que más bien crea otros”.

El Papa se ha pronunciado firmemente contra este genocidio de cristianos. Mientras tanto, la Comunidad internacional y los Medios de Comunicación occidentales siguen protagonizando un escandaloso silencio.

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