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“No a las divisiones en partidos por el Sínodo”

La visión de los obispos divididos según partidosno es propia de la Iglesia y por eso debe ser evitada durante el próximo Sínodo. Así lo consideró una figura de referencia de la Santa Sede, el cardenal canadiense Marc Ouellet, en un discurso ante prelados del viejo continente” reunidos en Roma por la asamblea del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa. En su discurso aseguró que sólo un “diálogo constructivo” permitirá “ver con ojos de pastores misericordiosos las alegrías y las penas de las familias”.

“Los ecos mediáticos de estas últimas semanas de preparación al Sínodo podrían dejar creer que los obispos y cardenales están también ellos divididos en partidos y que el Papa se identifica con uno de ellos, pero esta lógica de debate, propia del campo político, es extraña al modo de pensar de Cristo y de la Iglesia y como consecuencia debe ser evitada si se quiere responder adecuadamente a los objetivos de la asamblea sinodal”, dijo el purpurado la tarde de este jueves.

Sus palabras reflejaron el ambiente que se vive en Roma a pocos días del inicio de las labores sinodales, el próximo domingo 5 de octubre. La discusión pública (a golpe de libros y entrevistas) entre cardenales por el tema del conferimiento o no de la eucaristía a algunos divorciados y vueltos a casar, ha monopolizado el espacio público sobre una cumbre que abordará también muchos otros temas. Además ha dejado la imagen de una fragmentación contrapuesta entre los pastores.

Por eso Ouellet inició su mensaje con una cita de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios: “Los exhorto por lo tanto, hermanos, por el nombre del señor nuestro Jesucristo, a ser todos unánimes en el hablar, para que no existan divisiones entre ustedes”.

Animó a todos los presentes a “seguir serenamente” los intercambios de opiniones iniciados en sus respectivas diócesis y conferencias episcopales sobre el tema de la familia. Constató que la consulta inicial lanzada gracias a un cuestionario mundial y avalada por el Papa “suscitó un enorme interés y una excepcional tasa de participación”. Y también pidió apreciar la “innovación en curso” sobre un proceso sinodal que tendrá dos fases y el cual debería favorecer una profundización en los problemas, con una más amplia recepción del mensaje completo de la Iglesia en la materia.

Por eso sostuvo que el desafío principal de la primera fase del Sínodo no será el tema en sí mismo sino, más bien, la metodología: es decir el modo de afrontarlo y discutirlo.

“Teniendo en cuenta las expectativas suscitadas y las corrientes de opinión puestas en circulación, tal asamblea no puede tener éxito sino en un clima de mutua auténtica escucha. Sólo una atmósfera de oración y de diálogo constructivo permitirá de ver juntos con ojos de pastores misericordiosos las alegrías y las penas de las familias como también los remedios a los endémicos males que afligen a las parejas y a las familias de hoy”, advirtió.

Y auguró que “la comunión profunda entre los obispos y la libertad de palabra no sean obstaculizadas por indebidas presiones de cualquier tendencia”.

Para Ouellet, una “pastoral renovada y misionera” no puede ser el fruto de “simples máximas o eslogan, justos u oportunos que sean”. Ella debe estar fundamentada sobre una visión teológica que genere entusiasmo “porque muestra la belleza del amor humano, sacramento del amor divino”.

“Esta visión cristiana sacramental no es un simple ideal para una élite, es un don de gracia esencial a la búsqueda humana de felicidad. Pueda su valiente propuesta a las parejas de nuestro tiempo, en tantos modos convertidas en frágiles, reanimar la esperanza de una felicidad terrena durable que sea promesa de vida eterna”, apuntó.

Del Vatican Insider (IT)

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