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¿En qué consiste la felicidad?

La felicidad (del latín felicitas, a su vez de felix, “fértil”, “fecundo”) es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas (véase motivación). Se define como una condición interna de satisfacción y alegría que ayuda a muchas personas.

En la filosofía griega clásica hay tres posturas:

Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano (eudemonismo), postura defendida por Aristóteles. En cierto sentido, también Platón puede ser encuadrado en esta postura, si bien el horizonte de la felicidad, según Platón, se abre a la vida después de la muerte.

Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie (cinismo y estoicismo).

Ser feliz es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico (hedonismo). Es la postura que defiende Epicuro.

Para las religiones teístas, la felicidad sólo se logra en la unión con Dios, y no es posible ser feliz sin esta comunión. La felicidad es considerada la obtención definitiva de la plenitud, y el estado de satisfacción de todo tipo de necesidades es alcanzable sólo en ese grado después de la muerte.

Para el cristianismo, por ejemplo, la felicidad se expresa en la vivencia de las bienaventuranzas y las enseñanzas de la Biblia (especialmente los evangelios) y en el seguimiento y comunión con Cristo (resucitado a través del Espíritu Santo).

Cabe decir que, tal sensación de autorrealización y plenitud, confiere a las personas felices una mayor serenidad y estabilidad en sus pensamientos, emociones y actos; fruto del equilibrio y la compensación de las cargas emocionales y las racionales. Algunas emociones asociados a la felicidad son la alegría y la euforia.

(Cfr. Wikipedia)

Qué es Felicidad:

La felicidad es el estado emocional de una persona feliz, una sensación de bienestar y satisfacción, una paz interior, que puede ocurrir por varias razones. La felicidad es un momento duradero de satisfacción, en el que el individuo se siente completamente feliz y satisfecho, un tiempo donde no hay ningún tipo de sufrimiento. El término felicidad proviene del latín felicitas, que a su vez proviene de felix, que significa fértil, fecundo.

La felicidad se compone de diversas emociones y sentimientos, que puede ser por un motivo específico, como un sueño hecho realidad, un deseo cumplido, la autorrealización, la autosuficiencia, o incluso hay personas que están siempre alegres y de buen humor, y no es necesario ningún motivo para que estén en un estado de felicidad.

La felicidad es abordada por muchos filósofos, por la psicología y por las religiones. Los filósofos asociaban a la felicidad con el placer, ya que es difícil definir la felicidad como un todo, de donde esta surge, los sentimientos y las emociones involucradas. Los filósofos estudiaban el comportamiento y los estilos de vida que podrían llevar a los individuos a la felicidad plena.

En la sociología, se analizan los factores sociales que determinan los objetivos que el sujeto se marca como meta para alcanzar estados de felicidad.

Felicidad en la Psicología

La Universidad de Oxford ha creado un cuestionario para medir, a través de diversos métodos e instrumentos, el nivel de felicidad de las personas. Ellos creen que para medir la felicidad, tenemos que evaluar los factores físicos y psicológicos, los ingresos, la edad, las preferencias religiosas, las política, el estado civil, etc.

El psiquiatra Sigmund Freud defendía que cada individuo es impulsado por la búsqueda de la felicidad. Pero esta búsqueda sería algo utópico, ya que para que la felicidad exista, no puede depender del mundo real, donde la persona puede tener experiencias como el fracaso. Por lo que lo máximo que el ser humano podría lograr sería una felicidad parcial.

Felicidad en la Filosofía

Varios filósofos estudiaron y analizaron la felicidad. Para el griego Aristóteles, en el siglo III a.C., la felicidad está relacionada con el sano equilibrio y la buena armonía, haciendo el bien, siendo un ser humano en el más pleno sentido de la palabra. Para otro griego, Epicuro , también en el siglo III a.C., la felicidad se produce a través de la satisfacción de los deseos, del placer. Pirrón de Elis, que vivió también en el siglo III a.C., también creía que la felicidad llegaba por la tranquilidad. Para el filósofo indio Mahavira, que vivió en el siglo VI a.C., la no violencia era un aliado importante para lograr la felicidad plena.

Los filósofos chinos también han investigado sobre la felicidad. Para Lao Tzu, que vivió en el siglo VI a.C., la felicidad se puede lograr teniendo como modelo, la naturaleza. Confucio, pensador chino, en el siglo V a.C., creía que la felicidad venía a través de la armonía entre las personas.

Felicidad en las religiones

Para las religiones teístas, la felicidad sólo se logra en la unión con Dios, y no es posible ser feliz sin esta comunión.

La doctrina religiosa budista también ha examinado la felicidad, que se convirtió en uno de sus temas centrales. El budismo cree que la felicidad se produce a través de la liberación del sufrimiento y la superación del deseo, a través del entrenamiento mental.

¿Qué es la felicidad?

La felicidad surge cuando deja de intervenir lo viejo -la memoria, el pensamiento- y uno deja que surja el momento presente con todo su esplendor.

La felicidad surge del ser consciente y del obrar apropiadamente en la vida cotidiana. La felicidad no puede buscarse, porque con el mismo “buscar” aparece el ego… y jamás se ha oído decir que alguien egoísta pueda haber sido feliz, al menos en los niveles que la vida otorga a quienes permiten disolver el “yo”.

En un nivel más elemental, la felicidad es una llamada universal de todo ser humano. Casi todo ser humano quiere por encima de todo alcanzar la felicidad, pero realmente pocos la consiguen. Da la impresión de que la felicidad no es de este mundo, como si fuera algo fugaz que circula a nuestro alrededor, pero que nunca llegará a invadirnos interiormente.

¿Cómo podemos definirla? Podríamos decir que es todo aquel conjunto de cosas buenas que cualquier ser humano es incapaz de no querer. Pero hay que decir, antes que nada, que la felicidad es un estado de ánimo, un estado del alma; es una vivencia personal, subjetiva, interior, que ve la propia vida y siente de ella una impresión positiva (felicidad) o negativa (infelicidad).

Se siente feliz aquella persona ocupada en desarrollar esa inclinación natural, que trabaja por llenar su vida de contenido, superando todas las dificultades que irán surgiendo con el tiempo en el intento de conseguir esa empresa.

¿Qué cosas son las que pueden hacer feliz al ser humano? ¿El dinero, la riqueza, el poder, la fama, la gloria, la salud, el bienestar, los distintos placeres, el verse libre de preocupaciones? La felicidad es siempre una ilusión, un proyecto incompleto, inacabado, que está siempre haciéndose. Pero, de una forma concreta, la felicidad descansa sobre dos pilares: conocerse a sí mismo, por un lado, y tener un proyecto de vida, por otro. Ahí se esconde la felicidad.

Ser feliz consiste, por tanto, en aquella forma de vida que desarrolla el mismo ser humano, en la que despliega una personalidad hecha, sólida, firme, con sello propio, con la cual se siente identificado, a gusto, satisfecho, tranquilo, en paz interior. Esta es la puerta inicial de entrada para la felicidad.

Una persona desequilibrada, desajustada, neurótica, inmadura, sin hacer, será muy difícil que se sienta feliz, porque no se ha encontrado consigo misma, no ha hallado la clave que le armoniza por dentro y le hace una conducta adecuada y positiva por fuera.

El proyecto de vida no es otra cosa que anticipar el futuro programándolo aproximadamente. El proyecto personal debe tener tres ingredientes esenciales: amor, trabajo y cultura. Estas van a ser las notas fundamentales que lo definen. Si la felicidad es proyecto, futuro, anticipación, quiere decir que la felicidad consiste en vivir con ilusiones, en vivir hacia delante, con esperanza.

El amor es la pieza clave de la felicidad. No hay felicidad sin amor. Por amor tiene sentido la vida. Nada hay tan grande como el amor. El amor es la fuerza que nos impulsa a seguir buscando nuevos caminos a recorrer. Pero existe una gran variedad de estilos y de formas de amar. Desde el amor a la patria, pasando por el amor a la justicia, al orden, a las antigüedades, hasta llegar al amor entre un hombre y una mujer o el amor a Dios. Aquí nos vamos a referir especialmente al amor humano, al que se establece entre dos personas de distinto sexo.

Según eso, podemos afirmar que el amor es un sentimiento grato, positivo, goloso, alegre, mediante el cual quedamos prendidos de otra persona con la que queremos compartir la vida. El amor es así un regalo de la naturaleza, gracias al cual la vida se ilumina y todo cobra un relieve especial.

El trabajo es algo decisivo en la vida de un ser humano. Nos pasamos la vida trabajando. No hay felicidad sin amor y sin trabajo, ambos conjugan el verso «ser feliz». La satisfacción por el trabajo bien hecho, terminado en su momento, retrata a la persona que lo hace.

Y la cultura es libertad, porque es criterio y saber a qué atenerse.