viernes, noviembre 16, 2018
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Los “novísimos” del Sínodo de los Jóvenes

Acabaron los días de la Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes y muchos pueden respirar porque se llegaron a buenos consensos. Otros siguen refunfuñando porque no se cambió nada de lo fundamental de la barca de Pedro, esto es, lo que atañe a temas de doctrina, moral sexual o estructura jerárquica de la Iglesia.

Pero sea visto de uno u otro lado el Documento Final (DF), aprobado generalmente por amplia mayoría, hay que reconocer que hubo quienes sí quisieron incluir cosas concretas para la práctica. Eso fue algo que se prometió desde las primeras ruedas de prensa, por lo que terminado el Sínodo se pueden reconocer algunos “novísimos”, con el préstamo de la palabra…

CONSTITUIR BASES SÓLIDAS

El DF, que trae 167 conclusiones, es un mapa para guiar los próximos pasos por donde la Iglesia está llamada a moverse (Cf. Num 3).

Los padres sinodales han dejado algunas pautas de acción, que ya es una gran tarea para quienes quieran comprometerse en serio por mejorar la participación del joven en la Iglesia, y también en lo que se refiere al acercamiento a este, sea cristiano o no.

Para empezar en casa, es decir en la Santa Sede, se llamó a que “se fortaleciera la actividad de la Oficina de la Juventud del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, a través del establecimiento de un cuerpo representativo de la juventud a nivel internacional”. (123).

Con el fin de darle solidez al trabajo, encontramos un llamado a “estructurar cursos de capacitación comunes entre jóvenes laicos, jóvenes religiosos y seminaristas, en particular con respecto a cuestiones tales como el ejercicio de la autoridad o el trabajo en equipo”. (124).

A nivel de cada conferencia episcopal nacional, se ha visto conveniente preparar un “Directorio de Pastoral Juvenil”, esto es, “una clave vocacional que puede ayudar a los líderes diocesanos y operadores locales, a calificar su formación y acción con y para los jóvenes”. (140b).

ACERCAMIENTO Y ENVÍO

Vemos también cómo se sugiere “elaborar orientaciones pastorales particularmente atentas a los jóvenes marginados y a aquellos que tienen poco o ningún contacto con las comunidades eclesiales” (120). E invita a las familias, institutos religiosos, asociaciones, movimientos y jóvenes a participar en estas iniciativas.

Conscientes de la transformación veloz de los espacios en Internet, el DF espera que “se establezcan oficinas u organismos apropiados para la cultura digital y la evangelización en la Iglesia en los niveles apropiados”, siempre con la contribución de los jóvenes. (146).

Como respuesta a la llamada continua del papa Francisco “a salir”, el Sínodo propone “mejorar las experiencias de la misión juvenil mediante el establecimiento de centros de capacitación para la evangelización de jóvenes y parejas jóvenes”. Esto debe terminar con el “envío” a la misión. (160).

FORMACIÓN INTEGRAL A LOS CONSAGRADOS

Otros puntos que han sido de especial atención para los padres sinodales, fue lo referido a la formación de los futuros presbíteros, así como de los candidatos a la vida religiosa. La inclusión de temas sobre la pastoral juvenil en el currículo de preparación para el ministerio, ha sido una muestra clara de la necesidad de que este acompañamiento al joven sea desde ya, una toma de conciencia. (cf. Num. 162b).

Otro punto que le da novedad al DF, es lo referido al camino para la formación de los futuros consagrados. Por ello, el Sínodo sugiere que “para un adecuado acompañamiento será necesario un trabajo serio y competente en equipos educativos diferenciados, que incluyen figuras femeninas”.(163b). En esto quieren que se viva en congruencia la “sinodalidad”, de la que tanto se habló durante la asamblea sinodal y los círculos menores.

Finalmente, entre los temas propuestos para quienes quieran “primerear”, como dice Francisco, se ha advertido el riesgo de la “despersonalización” en la formación para la vida consagrada. Por ello se tratará de evitar estructuras demasiados grandes, donde no se puede llegar bien a cada formando, como también aquellas realidades que son pequeñas y que pueden “asfixiar” a los candidatos.

En estos casos, plantea el DF, “la mejor solución es establecer seminarios interdiocesanos o casas de capacitación compartidas entre varias provincias religiosas, con proyectos de capacitación claros y responsabilidades bien definidas”. (163C).

Bien ha dicho el santo padre al final de la Asamblea, de que el documento final no puede ser la meta de la reunión sinodal. Pues el verdadero fruto se verá cuando el discernimiento vivido durante un mes lleve o no, a una “conversión pastoral” en relación al trabajo juvenil y vocacional.

Mientras tanto, el documento está a disposición para quienes quieran levantarse del sofá y hacer algo que permita ver algunos “novísimos” ya en esta tierra.

Por José Antonio Varela Vidal (Ciudad del Vaticano)

El Observador de la actualidad