sábado, marzo 16, 2019
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Explicación corta del año litúrgico

Saludos padre. Mire, estoy un tanto confundido por lo del año litúrgico. Me he enterado que en la Iglesia el año no es igual que en lo civil pero cuando me dediqué a preguntar me di cuenta que unos dicen una cosa y otros otra. Incluso algunos sacerdotes parece que están confusos. ¿Me puede explicar cuando comienza y cuando termina el año litúrgico y también algo más para comprenderlo? Se lo agradezco mucho.

El año litúrgico y el año civil contienen 365 días cada uno. El año civil termina un 31 de diciembre y comienza un 1 de enero. El año litúrgico comienza el primer domingo de adviento y termina un día antes. El primer domingo de adviento no tienen fecha fija, pues el año litúrgico solamente tienen algunas celebraciones apegadas al calendario civil pero otras celebraciones están más bien apegadas al calendario lunar como es el caso de la celebración de la Pascua. La celebración de Navidad si tienen fecha fija y todos la conocemos. Navidad no es el 24 de diciembre sino el 25. Navidad no es un día, es un tiempo de varios días. El año litúrgico comienza 4 semanas antes de navidad y comienza en domingo. A esas 4 cuatro semanas se les llama tiempo de adviento que significa tiempo de espera. La palabra adviento viene del latín adventus que significa llegada, aquí se refiere a la llegada del Mesías, del Salvador. Y durante este tiempo esperamos esa llegada. En este tiempo se usa el color morado que significa espera. Ahora con la confusión que se ha dado. Algunos dicen que el último domingo del año litúrgico es la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo y eso es verdad, ese es el último domingo del año litúrgico, pero ahí no termina el año, ya que le sigue toda la semana hasta el sábado antes del primer domingo de adviento. Durante todo el año litúrgico se da el desarrollo de los misterios de la vida de Cristo (nacimiento, su muerte y resurrección) y también las celebraciones de los santos que la Iglesia nos propone a lo largo del año. En este año nos debemos proponer vivir y no sólo recordar la Historia de la Salvación que Dios marcó en la Biblia y que todo el que se diga cristiano debe conocerla y vivirla. En este año se da un camino de fe que nos adentra y nos invita a profundizar en el misterio de la salvación, n camino de fe para recorrer y vivir el amor divino desde el tiempo de adviento que es un tiempo de espera por la llegada del Salvador, pasando por el tiempo de Navidad que es regocijarnos porque Dios se hace hombre para mostrarnos ese camino. Después viene un tiempo al que la Iglesia llama tiempo ordinario en el que se usa el color verdad, que simboliza la esperanza. Por cierto el tiempo de Navidad se usa el color blanco que simboliza la alegría. Después del tiempo ordinario viene un tiempo sumamente importante que es el tiempo de cuaresma, tiempo en el que recordamos los 40 días de Jesús en el desierto sin comer ni beber agua. La palabra cuaresma viene de la palabra cuarenta. Después de esos 40 días viene el Triduo Pascual, jueves, viernes y sábado santos y enseguida el domingo de Pascua. La palabra Pascua en la Iglesia significa paso y se refiere al paso del Señor entre nosotros para salvarnos. Esta celebración en la Iglesia dura 50 días. Esa fiesta termina con la celebración del domingo de Pentecostés cuando el Espíritu Santo llegó con los Apóstoles y todos los que estaban reunidos en Jerusalén. La palabra Pentecostés significa cincuenta. Y después de este tiempo vienen nuevamente el tiempo ordinario que durará hasta que se acabé el año litúrgico, es decir hasta el sábado antes del primer domingo de Adviento. Las fiestas cristianas han surgido paulatinamente a través de los siglos. Estas nacen de un deseo de la Iglesia Católica de profundizar en los diversos momentos de la vida de Cristo. Se comenzó con la fiesta del Domingo y la Pascua, luego se unió Pentecostés y, con el tiempo, otras más. La palabra liturgia viene del griego leitourgia, que quiere decir servicio público, generalmente ofrecido por un individuo a la comunidad. El Concilio Vaticano II en la “Constitución sobre la Liturgia” nos dice: “La liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre y así el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro”. Ojalá que cada día nos esforcemos en conocer más sobre nuestra fe para vivir mejor la doctrina y acercarnos más a los misterios de salvación que Cristo nos ofrece en su Iglesia.

Hasta la próxima.

Por Modesto Lule MSP