jueves, febrero 14, 2019
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Hombre y mujer, complementarios. Sobre el género

Con motivo de los pactos políticos en Andalucía, el tema del “género” ha saltado repetido en los  medios de comunicación. Por otra parte, aparece el debate sobre la “ideología de género”,  una ideología que coloniza las mentes, sobre todo infantiles,  y se vale de la imposición y, hasta ahora,  del silencio forzado. Está implantada en la Enseñanza de casi todas nuestras comunidades autónomas (excepto en  Asturias, Cantabria, la Rioja y Castila y León),   sin haber  contado con  el beneplácito de profesores ni de padres, y ha llevado a polémicas e incluso litigios y manifestaciones (hubo juicio por su negativa a introducirla en el Colegio Juan Pablo II, de Alcorcón,  ganado, el litigio,  por el Colegio en el Tribunal Supremo; manifestación masiva, en Navarra). El gobierno quiere implantarla por ley en la enseñanza de todo el territorio nacional, pese a ser inconstitucional.  No tolera el pluralismo ni el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones religiosas y morales. Se trata, además,  de una ideología no respetuosa con la ciencia: no tiene en cuenta las diferencias del hombre y la mujer, distintos y complementarios. Nadie podrá negar que, en cada una de las células del cuerpo femenino, están presentes los cromosomas XX, y los cromosomas XY en cada célula del varón, y hay evidencias de la existencia de genes diferenciados por el sexo que están implicados en el funcionamiento cerebral.  Ningún tratamiento hormonal ni la cirugía pueden cambiarlo (sólo, la apariencia).  El sentimiento, que prima en la ideología de género, no marca la sexualidad humana, que es binaria (varón y hembra). Como es acientífica y contraria a la razón, al sentido común, esa ideología tratan de imponerla mediante la violación, de hecho,  del derecho a la libertad de expresión en ese punto, y a mecanismos de castigo. En realidad, lo que buscan los lobbies del género, con el apoyo de la ONU, de algunas multinacionales farmacéuticas  y masones muy adinerados, es el control de la población.

Por Josefa Romo

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