Home > Defensa de la vida > Hace 39 años, me dejaron ser

Hace 39 años, me dejaron ser

Yo soy Milagros Pedretti, nací hace 39 años en Esquel (Argentina). Hoy es mi cumpleaños y como regalo quiero pedirte que me leas, pienses y sientas.

Soy hija de una “niña-madre”. Mi mamá quedó embarazada con 13 años. Me tuvo a los 14 años. Soy hija de una madre abusada. Soy hija de un padre abusador. Nieta de un abuelo abusador. Nieta de una abuela alcohólica y maltratadora. Soy todo eso, pero no soy abusadora, ni alcohólica, ni maltratadora.

No fui deseada, pero aun así, sopló el aliento de vida en mí. Soy, aunque mi mamá no quiso que fuera. Soy, porque alguien llamado Silvia, veló por mí. No la conozco, no sé quién es. No sé si vive. Pero le estaré eternamente agradecida por cuidarme y ser mi Ángel Guardián.

Silvia, ayudó a mi mamá a tomar otra decisión que no fuera la de matarme. Y así fue que nací y luego me dieron en adopción. Ése es otro capítulo, que no es necesario contar y les aseguro que tengo hermosos padres y hermanos.

Soy Milagros. Soy hija. Soy Madre. Soy Esposa. Soy Hermana. Soy Sobrina. Soy Prima. Soy Madrina. Soy Ahijada. Soy Tía. Soy Amiga. Soy compañera. Soy Profesora de Educación Física. Soy Huertera. Soy Cocinera. Soy Música. Soy Montañista. Soy porque alguien veló por mí.

Soy la que te acompañó. Soy la que te cocinó el locro más rico del mundo. Soy la que cantó en tu casamiento, en aquel fogón y en esa noche de guitarreada. Soy la que te hizo descubrir lo hermosa que es la montaña. Soy la que te acompañó en tu enfermedad. Soy la que te hizo reír. Soy la que te enseñó a armar una carpa, a hacer un nudo, a caminar en zigzag. Soy la que estuvo cuando nació tu hijo, soy la que cuida a tu hijo cuando no tenés con quién dejarlo. Soy Mili. Soy “La Negra”. Soy “La Pocha”. Soy “Milagritos”. Soy “La Chubuta”.

Y porque alguien veló por mi vida, SOY.

Ahora quiero preguntarte…

¿Te hubiese dado lo mismo que no esté en tu casamiento? ¿Que no cantara en el Bautismo de tu hijo? ¿Te hubiese dado lo mismo, no tener mi amistad, no tener momentos de carcajadas y noches de charlas nostálgicas? ¿Te hubiese dado lo mismo caminar sin mí en la montaña? ¿Te daría lo mismo no pasar el 25 de mayo a comerte un locrito? ¿Sería lo mismo para vos no haberme conocido, no parar en mi casa, no sentarte a mi mesa y charlar hasta quedarnos sin voz? ¿Te hubiese dado lo mismo no compartir cumpleaños, peñas, peregrinaciones, caminatas, trabajos, salidas, la partida de tus viejos?

Claro que no… porque ocupo un lugar en tu vida. No sé si grande o pequeño, pero ahí estoy. Estoy en tu vida, porque me dejaron estar.

Mi vida vale lo mismo que la tuya. El aborto no termina con una vida de 7, 12, 20 semanas. El aborto se encarga de interrumpir una larga vida y modificar la tuya.

Cuando te manifiestes a favor del aborto, lo apoyes y lo aconsejes, sabe que alguien va a dejar de hacerte reír, de acompañarte, de cocinarte, de darte un lugar en el colectivo, de llevarte a la montaña, de cuidar a tu hijo, de ser profesor, de cantar a tu lado, de cebarte un mate, de darte un abrazo, de rezar por vos, de darte trabajo, de curarte. Deeeee…

Y al final del día, vas a descubrir que el abusador, el alcohólico y el golpeador sigue de pie, mientras que, los que son inocentes de esa situación, terminan en la basura.

En el día de mi cumple, quiero pedirte que dejes ser.

Pone toda tu fuerza en luchar para que tengamos una ley de adopción segura, rápida, consciente y amorosa.

El aborto no mete al violador, ni al abusador preso. El aborto no practica la igualdad de género. El aborto no es inclusivo. No soluciona la pobreza.

El aborto jamás te va a liberar, sencillamente porque ya somos. Y aunque nos maten y nos descarten, ya dejamos huella. Ningún abuso, ningún golpe, ninguna pobreza me hizo menos persona.  Soy y somos personas, igual que vos.

Y doy gracias a Dios porque puedo compartir mi vida con vos.

Milagros Pedretti está casada y es madre de cuatro hijos. Vive en San Carlos de Bariloche, Argentina. Escribió este testimonio el día de su 39º cumpleaños para celebrar la vida, su vida, y que su historia pueda ayudar a otras personas que se encuentren en una situación parecida.

Por David Arboix / Salvar el 1