jueves, abril 18, 2019
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La JMJ en Madrid

Benedicto XVI, con motivo de la celebración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Madrid, España, del 16 al 21 de agosto, reunió a más de un millón de jóvenes procedentes de más de 80 países durante una semana en una ciudad. No existe hoy otro líder en todo el mundo que tenga este poder de convocatoria, es un hecho contundente.

¿Qué les dice el Papa a los jóvenes, que acuden cada tres años a encontrarse con él, en lo que ya es considerada como la reunión internacional más multitudinaria? Para conocerlo, presento enseguida una selección de todas sus alocuciones durante la Jornada en Madrid.

-Ceremonia de Bienvenida, en Aeropuerto de Barajas: “Vengo aquí a encontrarme con millares de jóvenes de todo el mundo, católicos, interesados por Cristo o en busca de la verdad que dé sentido genuino a su existencia. Muchos de ellos han oído la voz de Dios, tal vez solo como un leve susurro, que los ha impulsado a buscarlo más diligentemente y a compartir con otros la experiencia de la fuerza que tiene en sus vidas”.

-Fiesta de acogida, en Plaza de Cibeles: “Con su presencia y la participación en las celebraciones, el nombre de Cristo resonará por todos los rincones de esta ilustre Villa. Recemos para que su mensaje de esperanza y amor tenga eco también en el corazón de los que no creen o se han alejado de la Iglesia”.

-Encuentro con religiosas jóvenes, en Patio de El Escorial: “El encuentro personal con Cristo cobra una especial relevancia hoy, cuando se constata una especie de eclipse de Dios, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza”.

-Encuentro con profesores universitarios jóvenes, en El Escorial: “Los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad”.

-Vía Crucis, en Plaza de Cibeles: “Que el amor de Cristo por nosotros aumente su alegría y los aliente a estar cerca de los menos favorecidos. Ustedes, que son muy sensibles a la idea de compartir la vida con los demás, no pasen de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios los espera para que entreguen lo mejor de ustedes mismos: su capacidad de amar y de compadecer”.

-Misa con seminaristas, en la Catedral de Almudena: “Configurarse con Cristo es, en realidad, la tarea en la que el sacerdote ha de gastar toda su vida. Aprendan de Aquel que se definió a sí mismo como manso y humilde de corazón, despojándose para ello de todo deseo mundano, de manera que no se busquen a ustedes mismos, sino que con su comportamiento edifiquen a sus hermanos”.

-Discurso, en Fundación San José: “La especial predilección del Señor por el que sufre nos lleva a mirar al otro con ojos limpios, para darle, además de las cosas externas que precisa, la mirada de amor que necesita. Pero esto únicamente es posible realizarlo como fruto de un encuentro personal con Cristo”.

-Vigilia de oración, en Aeropuerto Cuatro Vientos: “Precisamente ahora, en que la cultura relativista dominante renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad, que es la aspiración más alta del espíritu humano, debemos proponer con coraje y humildad el valor universal de Cristo, como salvador de todos los hombres y fuente de esperanza para nuestra vida. Que ninguna adversidad los paralice”.

-Misa para la JMJ, en Aeropuerto Cuatro Vientos: “Al verlos aquí, venidos en gran número de todas partes, mi corazón se llena de gozo pensando en el afecto especial con el que Jesús los mira. Sí, el Señor los quiere y los llama amigos suyos. De esta amistad con Jesús nacerá también el impulso que lleva a dar testimonio de la fe en los más diversos ambientes, incluso allí donde hay rechazo o indiferencia”.

-Encuentro con los voluntarios, en la Feria de Madrid: “Al volver ahora a su vida ordinaria, los animo a que guarden en su corazón esta gozosa experiencia y a que crezcan cada día más en la entrega de ustedes mismos a Dios y a los hombres”.

-Ceremonia de despedida, en Aeropuerto Barajas: “Los invito ahora a difundir por todos los rincones del mundo la gozosa y profunda experiencia de fe vivida en este noble País. Con su cercanía y testimonio, ayuden a sus amigos y compañeros a descubrir que amar a Cristo es vivir en plenitud.

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