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Respuesta a la carta anónima de unos padres angustiados por el comportamiento rebelde, violento y desobediente de un hijo adolescente. 40 preguntas imprescindibles.

Respuesta a la carta anónima de unos padres angustiados por el comportamiento rebelde, violento y desobediente de un hijo adolescente. 40 preguntas imprescindibles.

Les felicito por preocuparse del comportamiento de su hijo y tratar de buscar ayuda. Es muy posible que a esta edad no entienda o no quiera entender, los motivos por los que es rebelde, ni lo que tienen que hacer para que no vuelva a ocurrir. La rebeldía de los hijos, suele ser el reflejo del fracaso de los padres. La negociación con ellos y llegar a convencerles, significa el éxito de los padres.

Si no ponen fin a la rebeldía de su hijo, ésta irá creciendo cada vez más, atraerá otras malas actitudes y transcenderá a su vida fuera de la familia. La sociedad no perdona a las personas rebeldes, con causa o sin ella, ni a los violentos, ni a los incumplidores de las leyes civiles o morales.

Estos hijos a medida que se van haciendo mayores, tienen más probabilidades de enfrentarse con problemas de cárcel, hospitales o incluso la muerte. En los padres está el educarse bien, para poder prever los futuros problemas, corregirles a tiempo y enseñarles a comportarse bien, en la familia y en la sociedad.

7 Análisis a tener en cuenta en la resolución del conflicto:

1. Analizar los motivos más importantes de la rebeldía del hijo.
2. Analizar las consecuencias que sus acciones pueden acarrearle a él y a su familia, en el presente y en futuro.
3. Analizar unos objetivos razonables, distribuirlos en plazos y poner los controles de vigilancia del cumplimiento.
4. Analizar cuáles pueden ser las soluciones que se puedan implementar, para llegar a los objetivos acordados.
5. Analizar los beneficios que obtendrán el hijo y toda la familia, si cambia su actitud de rebeldía.
6. Analizar cuales pueden ser los medios a emplear, para obtener los objetivos deseados.
7. Analizar la posibilidad de encontrar un intermediario, para que sirva de puente en situaciones difíciles.

Para poderles enviar mi consejo, les agradeceré que contesten a las siguientes 40 preguntas y lean los artículos indicados al final de la carta. Pongan sus respuestas a continuación de cada pregunta, de la forma más amplia posible y traten de aportar algún otro dato que Vds. crean que es importante.

Incluso le conviene tener estas respuestas preparadas de forma muy clara, para repasarlas periódicamente y ver los adelantos o atrasos, en el comportamiento de Vds. y del hijo. También para poderlos explicar a los profesionales, en las sucesivas entrevistas.

Cuanta más información facilite, mayor será el conocimiento de la situación y por lo tanto, mejores serán los consejos que le ofreceré de forma gratuita y totalmente confidencial. Ya tiene tarea por delante para estudiar, si quiere hacer algo por su hijo.

El esfuerzo le valdrá la pena. El objetivo será muy difícil de alcanzar, pero el amor por un hijo puede con todo. Si no lo solucionan ahora, el futuro predecible de su hijo, será muy duro. Aunque siempre habrá alguien desaprensivo, que le diga que los adolescentes cambian con el tiempo. No obstante, nunca le explican si cambiarán a mejor o a peor.
1. ¿Ha llevado a su hijo al médico pediatra, para que le diagnostique si su hijo tiene alguna enfermedad, desorden mental, algo alrededor que le perturbe, etc. o para saber si su hijo está mal educado, muy consentido o es manipulador?
2. ¿Tiene ya algún diagnóstico médico, que conlleve un tratamiento a seguir para encontrar alternativas a su comportamiento?
3. ¿Creen que es rebelde porque no puede, no sabe o no le dejan expresar sus frustraciones, sentimientos o resentimientos?
4. ¿Qué define como hijo rebelde?
5. ¿Cuál es el comportamiento en la familia y en su entorno?
6. ¿Busca defectos o cuestiona todo lo que le dicen sus padres, sobre lo que hay que hacer o no hacer en la familia?
7. ¿Desde cuándo han empezado esos periodos de rebeldía? Normalmente la rebeldía no nace de la noche a la mañana, es un proceso que se va gestando poco a poco, en el tira y afloja de la educación familiar, y los padres deberían verlo venir.
8. ¿Lo hace en la casa, en la escuela, en la calle, en todos los sitios o solamente con determinadas personas o amigos?
9. ¿Ha observado las circunstancias o personas que tiene a su alrededor, que pudieran alterarle para producir sus crisis de rebeldía?
10. ¿Cuáles son los principales temas que producen la rebeldía en su hijo?
11. ¿Cómo se comporta socialmente con otros familiares y con desconocidos?
12. ¿Cuándo se producen sus crisis de rebeldía, llegan al máximo y desaparecen o solamente se terminan, cuando consigue lo que perseguía?
13. ¿Son rabietas esporádicas o se producen por algún motivo que Vds. ya conoce?
14. ¿Cómo va con el aprovechamiento en sus estudios?
15. ¿Tienen Vds. algún informe de su hijo, hecho por otros profesionales: Maestros, psicólogos, etc.?
16. ¿Hay tareas y normas de disciplina familiar, que tiene que cumplir y se rebela contra ellas?
17. ¿Hay horarios de funcionamiento, para todas las actividades familiares?
18. ¿Sus padres tienen los dos, el mismo concepto de lo que es la rebeldía de su hijo?
19. ¿Cómo padres, hasta dónde están dispuestos a enfrentarse con sus hijo, para que suprima su actitud de rebeldía?
20. ¿Cómo son Vds. como padres?
21. ¿Con qué virtudes y valores humanos han educado a su hijo?
22. ¿Tiene broncas o violencia con sus hermanos, si es que los tiene, o con otros familiares o amigos?
23. ¿Qué juegos electrónicos tiene y qué canales de TV ve? (Hay muchos juegos y programas violentos, que excitan a la rebeldía)
24. ¿A qué hora se acuesta y se levanta su hijo, para ir al colegio?
25. ¿Bebe refrescos que tengan mucha cafeína y azúcar, o toma comidas industrializadas, como la pastelería, galletas, etc. (Suelen ser los principales enemigos del comportamiento)
26. ¿Practican alguna religión con su hijo?
27. ¿Han consultado Vds. con algún grupo de ayuda, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen en la familia?
28. ¿Han intentado negociar y establecer normas de convivencia familiar? Establecerlas es muy fácil, sobre todo cuando son unilaterales, y a su hijo no le queda más remedio que acatarlas.
29. ¿Han dialogado con él, qué es lo que quiere y a cambio de qué?
30. ¿Creen que solamente con castigos, le quietarán la rebeldía a su hijo?
31. ¿Qué premios o castigos tiene su hijo, por su comportamiento bueno o malo?
32. ¿Ha encontrado alguna forma de convencimiento, pero no la ha puesto en práctica?
33. ¿Cree que la rebeldía surge de un día para otro, o que es el fruto de forma de educación y de consentir al hijo?
34. ¿Quién paga sus gastos comunes? Ropa, teléfono, salidas, cine, etc.
35. ¿Qué consecuencias tiene por sus actos de rebeldía?
36. ¿Ha encontrado cosas en su habitación, cosas de procedencia desconocida?
37. ¿Qué horarios tiene de salida por las tardes y regreso?
38. ¿Dónde y con quienes creen Vds. que está su hijo, cuando sale de la casa?
39. ¿Creen que Vds., los maestros, los familiares o sus amigos, pueden originar el problema que su hijo rechaza y de ahí su rebeldía o mal comportamiento?
40. ¿Saben lo que le espera a su hijo, si sigue siendo rebelde?
Como padres, Vds. tiene que estar en perfecto control de todos sus actos. Está muy bien que le quieran a su hijo y traten de ayudarle a que baje su rebeldía, pero también deben cuidar la salud mental de Vds. y tratar de conseguir que su hijo, no tenga ningún signo externo de violencia con Vds. ni gritos, ni malas caras, etc.

La adolescencia en una fase difícil de canalizar, pero no imposible. Es una tarea que requiere mucha inteligencia, por parte de sus padres y de todo su entorno familiar y social. No se olviden de educarle ahora o corregir sus rebeldías y agresividades. Cada día que pase, les va a ser mucho más difícil, sobre todo si él consigue, que sus acciones no tengan consecuencias desagradables en su vida.

El riesgo que corren los hijos, si siguen siendo rebelde en la casa o en el colegio, es que quede catalogado para siempre como rebelde, agresivo, desobediente o similar. Esa calificación va creciendo en los jóvenes, entre los siguientes profesores y sus compañeros.

Los padres tienen que estar seguros de que sus hijos, no tienen ningún problema de comportamiento distinto al habitual de su edad. Lo normal es que hagan lo que hacen, si tiene cerca a un amigo también rebelde o les consienten que sean rebeldes.

A los hijos hay que convencerles, que tienen que hacer las cosas bien, demostrando mucha alegría y de vez en cuando, un regalo de premio, pero como excepción. De lo contrario se acostumbran a que siempre deban ser premiados, cuando el buen comportamiento es el mejor premio, por la felicidad que tiene toda la familia. Es algo que se debe inculcar desde la cuna, como una de las virtudes y de los valores humanos.

Si Vds. que son sus padres no lo puede manejar y educar, no piensen que otros lo puedan hacer, a no ser con intimidaciones, castigos o exclusión social. Pero si Vds. consigue cambiar su comportamiento, habrán hecho a su hijo el mayor favor de su vida.
La solución podría estar en un golpe de timón, de lo que están haciendo. Analicen en profundidad si Vds. tienen la capacidad de reconducir el comportamiento de su hijo, o si van a seguir aceptando su rebeldía durante el resto de su vida, o hasta su mayoría de edad.

Resumen: O su hijo se deja ayudar o Vds. lo dejan que se termine de perder. Díganselo muy duramente, aunque siempre quede como último recurso escondido, la mano suave, pero exigente de unos padres.

En espera de sus respuestas, le saludo muy atentamente.

francisco@micumbre.com

http://blog.micumbre.com