lunes, noviembre 19, 2018
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Quiero muchísimo a mi hermano pequeño

Me llamo Spencer, tengo 18 años, pero creo que no soy el típico joven de esta edad. No me gusta mucho salir. Prefiero quedarme en casa y estar con mi familia. Se podría decir que el hogar es mi zona de confort. Aquí puedo ser yo mismo. Ya sé que esto puede resultar un tanto peculiar. Soy respetuoso y protejo a las mujeres que hay en mi vida. Nunca pierdo la oportunidad de abrir una puerta u ofrecer el abrigo a mi madre, a mi novia o a mi hermana. Además, no tengo excesivas habilidades sociales, soy torpe y me pongo nervioso cuando estoy delante de una multitud de personas, así que no voy a ser conferenciante pro vida o algo parecido, como es mi madre. Soy un adolescente ansioso, pero gracias a mi familia, consigo adentrarme en las profundidades de mi personalidad: soy un tipo hogareño.

Puede que no sea un adolescente típico, pero mis seres queridos me aceptan por lo que soy y realmente lo valoro. Mi gran pasión es la informática. Me gusta codificar productos electrónicos y desarrollar aplicaciones informáticas. Mis apps no son muy populares, pero disfruto haciéndolas. Hasta aquí os he contado un poco sobre mí.

Probablemente, haya heredado de mi padre el respeto que siento por las mujeres y aspiro a ser el hombre que él es. Admiro de un modo muy especial a mi padre por el modo en que encajó y aceptó la violación de mi madre, el embarazo fruto de ella y el nacimiento de mi hermano pequeño. ¿Me preguntas por qué? Porque esto es lo que define a un hombre de verdad.

Cada uno de mis hermanos asumió el ataque de mi madre de manera distinta y, teniendo en cuenta lo unidos que estamos mi madre y yo, reconozco que me costó muchísimo. Imaginé muchas veces qué sentiría mi padre dentro de su corazón y cómo actuaría yo si estuviera en su lugar.

Recuerdo el día en que mi madre regresó a casa de aquel largo viaje de negocios. Tan pronto como la vi cruzar el umbral de entrada, supe que nuestra familia cambiaría para siempre. Ella entró con una feliz sonrisa en su rostro. No había visto esa sonrisa desde hacía tiempo, desde antes de la agresión; ella había cambiado, pero en ese momento, volvíamos a tener a nuestra mamá de siempre.

Noah, el más pequeño de los hermanos en aquel entonces y que ahora tiene 11 años corrió a saludarla y ella tomó su mano y la puso en su estómago. Él no sabía qué significaba, pero yo sí. Noah apoyó instintivamente la mejilla en su estómago.

Cuando mi madre nos dijo por primera vez que estaba embarazada, sentí muchas emociones encontradas: emoción, esperanza y preocupación. Mi madre había pasado una época durísima con el nacimiento de Noah y ahora recibíamos la llegada de un nuevo bebé. Éramos una familia de 6 y el día a día   en nuestra casa solía ser caótico. Pero ahora, mi hermanito hermoso, dulce y amoroso es sólo una parte de esa locura.

Hace aproximadamente un año, mi madre me contó cómo aquel bebé se convirtió en la gran bendición de nuestra familia y el motivo real por el que nos mudamos de Carolina del Norte. La historia que escuché era difícil de interiorizar para un muchacho de 17 años, pero lo acepté. Me explicó cómo las personas tratan a los niños concebidos en una violación, cómo la gente cree que el aborto estaría bien en un caso así y le dije a mi madre: “¡Eso es terrible! El bebé no hizo nada. No puedo imaginar a nuestra familia sin él.” ¡El modo de su concepción no me hace mirar a mi hermano de manera diferente! En realidad, eso es lo único en lo que mis hermanos y yo estamos de acuerdo. A pesar de cómo fue concebido mi hermano pequeño, lo amo igual que al resto de mis hermanos. Este niño ha sido una bendición para nuestra familia. Siempre he pensado en él como una bendición.

Mi hermanito se ganó mi corazón desde el principio, pero también estoy muy orgulloso de mi madre que ha sabido dar la vuelta a esta tragedia que ella vivió y emplear su historia para salvar vidas e inspirar a la gente. Mis padres son realmente únicos. Los quiero mucho y siempre admiraré a mi madre por ser la mujer fuerte, orgullosa y dulce que es.

No puedo soportar el aborto y siempre amaré a mi hermano, pero la violación de mi madre todavía me sigue impactando. No puedo imaginar a la mujer de la que estoy enamorado pasando por ese trauma, pero tengo que reconocer que me encanta la forma en que mi padre lo ha llevado y quiero parecerme a él cuando sea mayor.

Biografía: Spencer es hijo de Jennifer Christie, oradora y bloguera pro-vida de Salvar El 1. Tiene tres hermanos y una hermana. Spencer no está disponible para dar conferencias pro-vida.

 

Por David Arboix / Salvarel1