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Un diagnóstico médico con muy mal pronóstico

Hoy me atrevo a contarles mi historia que se terminó convirtiendo en un testimonio y espero con él poder llegar a muchas personas. Es la historia de mis gemelos que se aferraron a la vida.

Hace casi un año quede embarazada. Para mí fue muy difícil aceptarlo porque sólo tenía 20 años, estaba empezando un nuevo trabajo y, para serles honesta, no tenía idea de qué iba a hacer. Me pasaban mil cosas por la mente entre ellas la posibilidad de perder mi trabajo y ahora sí, no tendría como mantener al bebé en camino.

Con el apoyo de mi mamá, logré aceptar que estaba embarazada y que mi vida cambiaría pero que estaba en mis manos hacer que nuestro futuro fuera diferente en el buen sentido.

Los mareos y los vómitos empezaron. Pasaron algunas semanas y queríamos conocer el sexo del bebé. Para nuestra sorpresa no era un bebe sino dos. Ese día no mostraron el sexo porque estaban jugando y les juro que fue lo más hermoso que vi. El ultrasonido lo hicimos por privado. El doctor no nos dijo absolutamente nada más que eran dos y que estaban en dos bolsas.

Los vómitos aumentaron a tal punto que perdí mucho peso y tuve que recurrir al gobierno porque ya me era imposible trabajar y necesitaba incapacitarme a ver si las cosas mejoraban.  Tuve la primera cita en medicina general y ahí ellos me dejaron un ultrasonido para la siguiente semana, yo no creía que mi vida iba a cambiar en tan solo una semana…

Llegó esa semana y la especialista (perinatología) me dijo: “Mira, mamá tenés dos varones, están en dos bolsas, pero en una placenta (mono-bi). Vamos a ser sinceras, te voy a explicar lo que está pasando. Uno de los gemelos es realmente pequeño hay un 30% de diferencia uno del otro. Aparte, el más pequeño tiene una arteria umbilical única, esto es lo que va a pasar: 1) se mueren al hacer una transfusión feto a feto, 2) se muere el más pequeño, 3) el más grande queda con parálisis cerebral. Ahora nos queda esperar una de estas cosas, te vamos a ver cada semana a ver cuándo te interrumpimos el embarazo…

Ese día mi vida cambió. Sentí que el mundo se me venía encima y sólo necesitaba un milagro; yo lloré y le supliqué a Dios que no me abandonara.

Pasaron las semanas y tuve que pasar muchas cosas entre ellas. La hiperémesis gravídica, una parálisis facial, un internamiento a la semana 26 con la colocación de un pesario porque los gemelos ya querían nacer, entre muchas cosas más que superé de la mano de Dios.

Entre una semana y otra había noticias buenas y otras malas. En medio hubo fe y muchas personas orando.

Llegó la semana 34, fue un viernes, y tenía control (como todos los viernes desde hacía meses) y el doctor me dijo que trataríamos que los gemelos aguantaran un poco más por el peso. La diferencia ese día era del 38%. El bebé más pequeño pesaba 1500 g según el ultrasonido y el otro 2350g… También me dijo que era posible que el más pequeño, si es que sobrevivía, quedara con “problemitas”.

Resulta que ese día me fui a mi casa y en la madrugada rompí fuente. Llegamos al hospital, me quitaron el pesario y empecé a dilatar muy rápido. Los dolores eran intensos y decidieron hacerme una cesárea de emergencia.

El 17 de noviembre del 2018 nació Deikel Samuel Gordon C pesando 1530 gramos a las 8:29 am; a las 8:31 am llegaría Denzel Kenai Gordon c. pesando 2330g.

Nuestra historia de fe aún no estaba terminada ya que Deikel, mi pequeñín, nació súper bien y no necesitó oxígeno.  Pasaría de Neonatos al área de Prematuros para aumentar peso. Pasaron dos semanas y tuvo problemas con la respiración al ser tan pequeñito; al cabo de 4 semanas Deik ya pesaba 1900g y era hora de ir a casa. Colocamos las máquinas de oxígeno y ya todo estaba listo. Deikel duró 1 semana con oxígeno porque Deikel es hijo de un Dios de milagros y con nuestro amor sus pulmones maduraron……Ahora mi hermoso gordito Denzel a pesar de que nació con un peso excelente ocupó asistencia respiratoria y paso 13 días en cuidados intensivos, otra vez le creímos a Dios y al cabo de dos semanas está en casa con mis abuelitos y tías …

Hemos pasado muchas cosas, pero nos aferramos a la vida. En algún momento, Deikel pesó 1200g  y Denzel 2000g. Estamos a la espera de una cirugía de una hernia para Deik pero creemos en hemos pasado tanto y seguimos nuestro camino de fe con dos niños sanos, sin secuelas. Los doctores de asombran de todo lo que hacen a tan corta edad.

Nota: Nancy Chinchilla es de Costa Rica, tiene 21 años, es madre de dos gemelos y ha escrito su testimonio para Salvar El 1.

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Por Davir Arboix / Salvarel1