sábado, agosto 18, 2018
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Aborto y Derechos Humanos

Se cumplieron 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ( 10-1- 1948). El Papa Francisco se ha dirigido al Cuerpo Diplomático y les ha dicho que dicha Declaración buscaba la “afirmación de la dignidad de cada persona humana, cuyo desprecio y desconocimiento conducen a actos de barbarie que ofenden la conciencia de la humanidad (…). Lamentó que “a lo largo de los años, sobre todo a raíz de las agitaciones sociales del ‘sesenta y ocho’ –las revueltas estudiantiles de París en mayo de 1968–, la interpretación de algunos derechos ha ido progresivamente cambiando, incluyendo una multiplicidad de ‘nuevos derechos’, no pocas veces en contraposición entre ellos”. Evoco el artículo 3 de dicha Declaración: “Todo individuo tiene derecho a la vida (…)”.

Pues bien, al aborto, crimen de tremenda malignidad, “un acto de barbarie que ofende la conciencia de la humanidad”, se ha instalado en Occidente. ¿Hay derecho a matar? “Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, intr. 5).

El 5º Mandamiento de la Ley de Dios dice taxativamente: “No matarás”. “El aborto es gravemente inmoral” (San Juan Pablo II). Resulta, también, muy negativo desde el punto de vista demográfico y económico: es necesario que nazcan niños, la población envejece, no hay relevo generacional, son más los que mueren que los que nacen, las pensiones se tambalean.

Yo no creo que ese crimen horrendo, en el que casi todos estamos involucrados por votar a partidos políticos que lo promocionan, nos salga gratis, ni en esta vida ni en la otra. Dios nos juzgará por tamaña injusticia. En Estados Unidos, en la Marcha multitudinaria por la vida, asisten sacerdotes, obispos y cardenales. Este año, en Washington y en Alabama será el 19 de enero; tendrá réplica en Columbia, Denver, Carolina del Sur, Los Ángeles; San Francisco, etc. El cardenal Donald Wuerl, de Washington, y el obispo de Arlington, Michael Burbidge, anuncian indulgencia plenaria a los católicos que asistan a la Gran Marcha y a las “celebraciones sagradas”, se confiesen y comulguen.

Josefa Romo